DIOS PERFECCIONARÁ MI CAMINO

January 26, 2014

Porque somos humanos, no somos perfectos. Todo lo que hacemos es imperfecto; nuestros pensamientos y nuestras actitudes están lejos de la perfección. Los planes y proyectos que hacemos tampoco salen perfectos. Toda mujer que ha amasado algo alguna vez puede testificar de por lo menos un “desastre” que salió de su horno: crudo, quemado, duro, chorreado…ya saben a qué me refiero!

Hace unos años, viviendo en Argentina, nuestro querido amigo Juan viajó alrededor de 3 horas desde Paraná para pasar el día con nosotros. Como Juan es goloso, le preparé una torta de manzana. Al cortar la torta – para mi sorpresa y horror – vi que aún estaba cruda en el medio. Sin decir nada, y disimulando el fracaso, de todos modos la serví de postre. Una y otra vez, Juan expresó, “Ay, Kath! Qué rica!!…y tiene como un “flan” en el medio! Qué rica!” Lo que nunca supo es que fue una torta imperfecta hecha por una mujer imperfecta.

Alguna vez, mirando tu vida, ¿pensaste “Nunca voy a poder…”? o tal vez algo como “¿Por qué me siento como un fracasado?” O “¿Qué será de mi futuro?”…“¿Por qué todo me sale mal?” Quizás te sientes tan imperfecto como la torta de manzana con el “flan” en el medio. En esos momentos, es bueno recordar lo que escribió el salmista: “En cuanto a Dios, perfecto es su camino…Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino.” (Salmo 18:30,32)

No tratemos de entender todos los “por qué”, ni los “cómo”; tampoco gastemos nuestras pocas fuerzas en proyectos para perfeccionar lo que no tenemos la capacidad de perfeccionar. Dios es perfecto y TODO lo que El hace es perfecto, incluyendo nuestro camino. El mismo está trabajando en nuestras vidas, y podemos alabarle ahora mismo, porque las tortas que El saca del horno nunca tienen “flan” en el medio. Sí, ¡EL perfeccionará mi camino!

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¿Cómo Explicar “Me quedé mudo”?

May 24, 2013

“¿Qué te pasó?” Esto es lo primero que preguntamos cuando vemos a alguien con un brazo enyesado o con un parche en el ojo. Es la pregunta que – sin duda – muchas personas formularon a Zacarías durante nueve meses…sin embargo, Zacarías no podía contestar, porque había quedado mudo por no creer la promesa de Dios. (Lucas capítulo 1)

El sacerdote Zacarías y su esposa Elisabet habían orado por un bebé desde su juventud. Cada año la llama de su esperanza se extinguía un poco más, y finalmente llegaron a la vejez con los brazos vacíos, la cuna guardada, y su esperanza perdida…hasta el ángel Gabriel le visitó a Zacarías, anunciando el nacimiento de un hijo. “Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios…” (vv.13-15)

Mirando más a sus circunstancias que a la fidelidad de Dios, quien NUNCA falla, Zacarías expresó incredulidad frente a tal promesa. Como consecuencia, fue sentenciado: “Ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.” (v.20)

Desde este momento, el mudo Zacarías tuvo que explicar con señas lo que le pasaba. ¿Cómo explicar “Me quedé mudo porque dudé la promesa de Dios. Voy a poder hablar cuando se cumpla la promesa.” a toda la gente? ¡Sin duda, fue para Zacarías un recordar constante de la consecuencia de no creerle a Dios!

¿Cuántas veces tú y yo, como Zacarías, miramos la imposibilidad de nuestras circunstancias, y dudamos las promesas de Dios? ¿O cuestionamos cómo va a poder cumplir con la promesa? ¿Cuántos días, meses o años merecíamos – o merecemos – estar sin poder hablar hasta cumplir la promesa?

¡Agradezco a Dios que NO me quita el habla cada vez que dudo su Palabra! Por la experiencia de Zacarías podemos asegurarnos de que Dios siempre oye nuestras oraciones, aún cuando pensamos que no hay más posibilidad de una respuesta. Aunque Dios NO nos va a hacer quedar mudos por nuestra falta de fe, lo mejor que podemos hacer es…CREERLE!


CONFIANDO EN LA MISERICORDIA DE DIOS

February 1, 2013

En el Salmo 13 leemos preguntas que el Salmista expresó a Dios en su angustia: ¿Hasta cuándo, Señor?… ¿Me olvidarás para siempre?… ¿Hasta cuándo?… ¿Hasta cuándo?

David derramó su corazón al Señor, y esperaba la respuesta: “Respóndeme, oh Jehová, Dios mío…”

Esperando, inquieto y rogando por la respuesta, David hizo una declaración que le cambió: No tenemos evidencia que haya cambiado su situación en seguida; de que Dios le haya contestado al instante. ¡Pero SI! Tenemos la evidencia de un corazón cambiado. David quitó sus ojos de sus oraciones no contestadas y los puso en Aquel cuya misericordia “es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen” (Salmo 103:17) y exclama:

Más yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvación. Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.” (Salmo 13:5,6)

Dios mío, danos la gracia de confiar en tu misericordia infinita, ¡y no impacientarnos por las oraciones no contestadas! ¡AMEN!


“HACER Y DEJAR” vs. LA GRACIA

January 15, 2013

Pedro, impulsivo como siempre, le preguntó a Jesús: “…nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” (Mt. 19:27)

Tal vez Pedro pensó: “Cumplimos. Ya está. Hicimos lo que Jesús acaba de enseñar, y dejamos todo para seguirle. Seguramente tendremos algo….a ver qué Jesús nos va a dar…”

¡Ahhh, Pedro! Pensaste que todo es “hacer” o “dejar”. No entendiste la “GRACIA” todavía. No entendiste que la salvación no depende de lo que uno hace, o lo que deja. Pero ¡Gracias a Dios! Tu orgullo, tu auto-suficiencia, y tu jactancia desaparecieron cuando comprendiste que Jesús te amó sin condiciones, y El te salvó NO por lo que hiciste o dejaste, sino por su gracia.

Años más tarde, luego de haber transitado un camino largo marcado por fracaso, debilidad, negación, arrepentimiento, reconocimiento, fortalecimiento, crecimiento y el poder y la sabiduría del Espíritu Santo, aprendiste lo que es la “GRACIA” – porque  la experimentaste.

Por eso el consejo que dejaste a los creyentes no fue “hacer y dejar”, sino “…ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.” (1 Pedro 1:13)

Sí, Pedro, como tú, nosotros experimentamos la verdad de la GRACIA del Señor, y ahora entendemos también que no es “hacer y dejar”, y alabamos a Dios porque nos guió al mismo lugar – ¡al lugar de la GRACIA!


CONTENTAMIENTO

January 1, 2013

“…contentos con lo que tenéis ahora; porque El dijo: ‘No te desampararé, ni te dejaré.’ “ Hebreos 13:5

“…lo que tenéis ahora” ¿Mucho? ¿Poco? ¿Bueno? ¿Inferior? Hago un inventario y evalúo lo que tengo “ahora”, pero tal vez no me gusta lo que tengo en la lista de inventario.

La calidad no es la que esperaba. Tal vez pensaba que iba a disfrutar de algo mejor.
No me alcanza lo que tengo; es poco.
Estoy en una situación que no me encanta; estoy porque estoy, no porque quise que sea así.

¿Puedo estar contenta de todos modos?

¡SI! Puedo – y DEBO – estar contenta aunque lo que estoy viviendo no es lo que esperaba, o aunque me faltan algunas cosas. ¿En serio? ¿Cómo? Es muy sencillo. Recuerdo que Dios dijo “No te desampararé, ni te dejaré.”

Esta verdad es la que me da contentamiento ahora, sin importar lo que tenga o lo que me falte. Cuando recuerdo esta promesa, puedo decir como Pablo, “…he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.”

…aunque la situación no cambie
…aunque tenga menos
…aunque tenga más.

Porque Dios prometió “No te desampararé, ni te dejaré.” ¡Me aferro a esta verdad para disfrutar el contentamiento que EL me da!


¡Qué Parecido al Padre!

August 7, 2012

Muchas veces vemos a un niño que se parece tanto a su papá que exclamamos “¡Qué parecido al padre!” Mirando una foto del papá cuando era pequeñito, observamos los mismos ojos, la misma sonrisa o expresiones muy similares. A veces el niño imita los gestos del papá; come lo que al papá le gusta comer, y es del mismo equipo de futbol. ¡No cabe duda de que el niño ES hijo de su papá!

Hoy cuando estaba meditando en la Palabra de Dios, leí la declaración que Jesús hizo a sus discípulos – a Felipe en particular: “El que me  ha visto a mí, ha visto al Padre.” (Juan 14:9) Ahí mismo detuve la lectura y pensé: los discípulos andaban con el Señor durante todo su ministerio terrenal. Ellos participaban de sus milagros, se maravillaban al ver su poder, y quedaban atónitos frente a su compasión. Sí. Vieron al Padre en la persona de Jesús.

Inmediatamente evalué mi vida, y me pregunté si yo podría hacer la misma declaración, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” a la gente que me rodea.  Yo, una hija de Dios, debo ser tan parecida a mi Padre que no cabe duda de que soy su hija. Las personas que me ven todos los días deben ver la compasión y el amor de mi Padre en mí; deben observar su gracia, su paciencia, su gozo en mí. Me falta mucho para asemejarme a mi Padre, pero EL está obrando en mi vida y haciéndome más como sí mismo. Mi meta es ser como él y que un día – para SU gloria – se diga de mí “¡Qué parecida al Padre!”

(To all my English speaking friends…be patient, we’ll get back together again!)


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